Por Eco. Jorge Castro Javier
El principal activo de toda organización es el factor humano y como tal debe de procurarse invertir en él de acuerdo a los rendimientos esperados y el valor agregado que éste proporcione a la organización.
Desde esa perspectiva, debemos considerar al factor humano no sólo como factor per se en la estructura de la organización sino como la base para la construcción de una sólida cultura organizacional.

En esta consideración debemos tener en cuenta que cada ser humano tiene personalidades y formas de comunicación particulares las cuales se deben de alinear en beneficio de ellos mismos y por ende de la organización.
Son muy comunes las frases típicas de ánimos de los Gerentes hacia sus colaboradores como por ejemplo: "pónganse la camiseta muchachos", "siéntanse respaldados por la empresa", "esta situación de su área es temporal, pronto mejorará", "háganlo por la empresa", etc... pero éstas en la realidad no son motivadoras y el colaborador muchas veces siente que se le exige más de lo que recibe por parte de la empresa.
Es muy importante un personal motivado y dispuesto a poner todo de sí para lograr los objetivos y cumplir los plazos en los procesos productivos que la organización les exige diariamente; para ello es importante que exista "empatía" y "asertividad" en el trato líder-colaborador. Por ello es fundamental contar con un manual de funciones por área de trabajo y un flujograma claro de los procesos de la empresa, sobre todo, de las áreas que intercambian constantemente información con el fin de utilizar todos los recursos disponibles para optimizar la comunicación interna.
La comunicación interna se optimiza cuando todos hablan el mismo "lenguaje empresarial" y generan sinergias que disminuyen los conflictos y optimizan los tiempos de circulación tanto de la información relevante como del flujo documentario. La empresa debe de saber con qué recursos cuenta para mejorar la comunicación interna (teléfonos, correo electrónico, móvil, infraestructura, etc.) pero además debe considerar el uso de la "Inteligencia Emocional" como herramienta que contribuya a incrementar la productividad de su organización tanto de los activos tangibles (medios de comunicación) como del principal activo de toda organización: el talento humano. Inteligencia Emocional es un concepto publicado por Daniel Goleman en 1995 que significa básicamente saber identificar una emoción en uno mismo y en otra persona y expresarla en el momento justo, a la persona correcta y en la intensidad adecuada utilizando la asertividad, la empatía y la tolerancia para ello.
Una comunicación interna eficiente mejora el clima laboral y reduce el estrés del colaborador al sentirse escuchado y respaldado por la organización, al saber que su opinión es tomada en cuenta y observar las mejoras en el trato hacia su persona (mejora de infraestructura y herramientas de comunicación, cumplimiento de horario exacto de trabajo, es decir, ya no se queda largas horas después de su hora de salida, entre otros) y estos factores contribuyen a que disminuyan los conflictos y desmotivaciones, se cumplan los tiempos, se reduzcan costos, se eleve la productividad, mejore las sinergias entre todas las áreas de su organización y con ello se incremente la Utilidad.
Es de suma importancia contar con un Plan Anual de Capacitaciones tanto de las funciones operativas como de las de Integración Organizacional, para lo cual la empresa debe definir si se realiza con recursos propios o se terceriza el servicio, en ambos casos, la empresa debe definir el perfil psicológico, cognitivo y emocional del profesional requerido a capacitarse para que la curva de aprendizaje tanto de las partes operativas como las del nivel de la comunicación y el sentido de pertenencia con la organización se reduzcan y consoliden en el tiempo una sólida Cultura propia de la Organización.